Flora y fauna

En la cima del cerro Calamorro, a más de 770 metros de altitud, podrás disfrutar de la diversidad del ecosistema mediterráneo, único en el mundo, y las especies de flora y fauna características de este paisaje singular, algunas de ellas autóctonas y que han sido utilizadas por las distintas civilizaciones que han poblado la zona hasta la actualidad.

Además, podrás comprobar cómo las diferentes civilizaciones que han poblado la zona han dejado su huella en el entorno aprovechando el clima favorable, la riqueza de las aguas y la fertilidad de la tierra. ¿Podrías imaginar que, en la misma montaña, la Cueva del Toro cuenta con pinturas rupestres?

La fauna del Calamorro

En la cima es relativamente fácil divisar cabras montesas, que con frecuencia se aproximan a los miradores panorámicos. Con algo de suerte, en los senderos podrás encontrar rastros de jabalí en los barrizales donde se revuelcan o excrementos de zorro, los principales mamíferos que pueblan la sierra de Mijas.

En el cielo, destacan las aves insectívoras y granívoras, que podrás escuchar y observar con facilidad, además de rapaces de mayor porte como el águila real o, más frecuentes en la noche, el mochuelo, el cárabo o el búho real. Además, en la Presentación de vuelo de aves rapaces que lleva a cabo la Fundación Valle de las Águilas disfrutarás del vuelo libre de halcones, buitres, águilas o búhos y aprenderás sobre el legendario arte de la cetrería, declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Entre los reptiles emblemáticos, el camaleón, la víbora hocicuda, el lagarto ocelado y varias especies de lagartijas forman parte de los animales presentes de la zona de la sierra de Benalmádena; mientras que solo en los rincones más húmedos y oscuros pueden encontrarse especies de anfibios como el sapo, la rana común o la salamandra.

Flora mediterránea

La cima del cerro Calamorro es un lugar único cerca de la costa de Benalmádena en el que poder disfrutar de las especies propias del ecosistema mediterráneo, único en el mundo. Algunas plantas están adaptadas a la sequía y la exposición al sol y verás cómo cuentan con hojas pequeñas y a menudo transformadas en espinas para evitar la pérdida de agua, además de contar con fuertes raíces que penetran la tierra en busca de humedad. Por el contrario, observarás que las plantas adaptadas a lugares donde llueve mucho con poca luz solar presentan hojas grandes para aumentar la superficie que capta la luz necesaria para hacer la fotosíntesis.

Algunas especies características son el palmito, el romero, el tomillo, la aulaga, la mejorana o la zajareña, muchas de ellas plantas aromáticas utilizadas en cocina o como remedios caseros en la medicina tradicional y ya usadas por sus propiedades desde la antigüedad. Por ejemplo, la coscoja (Quercus coccifera), un árbusto denso, ramoso y espinoso con bellota amarga y caperuza con escamas pinchosas y salientes, contiene taninos en su corteza y la raíz, que eran usadas para curtir las pieles y para teñirse el cabello en la antigua Grecia.

Alteración y uso del ecosistema

Aunque parte del entorno se encuentra degradado por la tala de bosques de encinas y algarrobos para producir carbón a finales del siglo XIX, aún quedan ejemplares de encina, coscoja, quejigo o alcornoque, el árbol del género Querqus económicamente más importante de la región por la extracción del corcho de su tronco. Recientemente, los incendios frecuentes en la zona han castigado especialmente los pinares y el matorral mediterráneo, siendo especialmente importante el pino carrasco (Pinus halepensis) por su resistencia a la sequía, su supervivencia en terrenos pobres en nutrientes y su gran capacidad de regeneración: a altas temperaturas, sus piñas desprenden las semillas para asegurar el nacimiento de nuevos árboles y con ello, la persistencia de la especie. ¡Son fundamentales para nuestros bosques!

Por otra parte, las canteras cercanas que pueden observarse desde los miradores panorámicos de la cima del monte Calamorro no solo suponen un grave impacto paisajístico sino que también implican la destrucción de los ecosistemas y la desaparición de fauna y flora. Actualmente hay proyectos para repoblar estas zonas una vez que se ha finalizado la explotación de mármoles dolomíticos blancos o mármoles azules. Debido a la riqueza del suelo, también existen minas de plomo, plata, hierro, zinc o cuarzo, ¡y una antigua explotación minera de ocre de más de 200 metros de recurrido que alberga en su interior estalactitas y estalagmitas!

¡Descubre el maravilloso mundo de la cetrería!

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